Memorias de un Asesino – 7a Parte

7a Parte – La Caja Mágica

Las cosas no se podían poner mejor para nosotros. Pero si se pusieron.

Despúes de obtener el famoso cartoncillo que nos abrió las puertas del paraíso, y de hacer el reconocimiento de aquel resort, nos dirigimos a comer para no desfallecer, ya que poco nos faltaba. Encontramos pues, cerca del centro de la ciudad, una marisquería (un lugar donde venden, y no donde se venden los mariscos). Donde aparte de mariscos, vendían un pescado frito que ¡¡¡uuuuuts!!!, estaba rebueno el desgraciao (¿ó será que siempre teníamos mucha hambre?). El restaurante estaba en unas palapas al aire libre, con mesas y sillas de lámina de alguna cervecería, como se acostumbra en muchos establecimientos de este tipo.

La cosa es que a pesar de su fachada sencilla, no era muy barato. Pero bien valía la pena hacer el gasto, aun y así, por lo limitado del presupuesto, comieras dogos (hot dogs) el resto del día, y que en aquel entonces los dogueros, pululaban en el puerto (doguero= dícese de la persona encargada del puesto de dogos, con un léxico coloquial y que por lo regular se refiere a ti como “parejita”). De hecho comimos tantos hot dogs durante nuestra estancia, que nos hicimos compas del doguero. Y por estar a la puerta del hotel, hasta nos avisaba quien de nosotros ya había ido a desayunar/cenar/volver a cenar, quien había salido, quien había invitado a alguna conquista a deleitarse con los dogos, etc.

Otro problema más, el de las comidas, estaba resuelto. Una vez al día a comer pescado y mariscos, y las demás comidas con una salchicha enredada en tocino dentro de un pan, bastaba.

Hay un objeto que recuerdo en particular, que fue un ícono para todos nosotros en ese viaje, aparte del vocho. Era un contenedor o recipiente tipo thermo, cilíndrico con tapadera enroscable y una pipeta giratoria con el propósito de absorber su contenido sin quitar la tapadera, con capacidad de dos litros. Tenía impresa publicidad de las baterías para automóvil LTH, y que el Pato había incluido (por razones para mi desconocidas), como parte de su equipaje.

Hasta este momento no dejo de agradecerle al Pato, por que ese thermo nos mantuvo alcoholizados a donde quiera que nos dirigieramos, y con un impacto económico mínimo. El día se nos iba en la alberca del resort, nadando abrazados de aquel thermo, y el cual rellenabamos constantemente en la tiendita del mandado del mismo resort (a escondidas del staff y empleados), donde vendian la ballena (cerveza de un litro) por el mismo precio que cualquier otro expendio de cerveza. ¡Una ganga!

Debo mencionar que comprar cerveza en la barra de la alberca, para la capacidad de absorción etílica de 4 estudiantes universitarios, hubiera sido nuestra completa ruina en los primeros días. El problema de nuestras necesidades de embrutecimiento vía oral, ya estaba también resuelta. Solo que hacíamos viajes constantes al baño y a rellenar con el contenido de dos ballenas, nuestro salvavidas. Y digo nuestro salvavidas, literalmente, por que aparte de mantenernos frescos y pedos, el thermo flotaba en el agua. Les digo: ¡Una maravilla!

Cuando la novia del Balú y su familia dejaron la habitación al término de sus vacaciones, pensamos que nuestra presencia en el resort levantaría sospechas, ya que el número de habitación aparecía en el permiso de estacionamiento y expiraba al término del periodo del tiempo compartido. Pero en realidad nunca representó ningún problema, por que para el segundo o tercer día de haber llegado, y que fue cuando la novia del Balú y su familia dejaron el resort, ya los meseros, los bartenders, los guardias, etc. nos conocían y se habían familiarizado tanto con nosotros, que nunca llegaron a pensar que nosotros no fueramos miembros de aquel exclusivo complejo turístico (en aquel entonces no se utilizaban las pulseras para miembros).

Uno de esos días decidimos incluso regresar en la noche al bar del resort, y aprovechar la oferta de la barra libre para los miembros, a algo así como 100 baritos por cabeza. Debo confesar que solo recuerdo haber llegado al antro y como las dos primeras horas de aquel jolgorio. En ese inter conocimos unas chicuelas que venían de California y entablamos amena conversación, vayan ustedes a saber de que. De pronto me sentí ya muy tomado y como casi siempre me pasa, me retiro a mis aposentos a descansar, previo a haber cenado, y me duermo, para no hacer más el ridículo. Pero en este caso no me podía retirar a ningún lado porque ese ni siquiera era mi hotel. Y no solo eso, si no que tenía que esperar a que mis compañeros inseparables de viaje y jarra, terminaran de divertirse para poder irnos todos juntos a nuestra terrible realidad, digo a nuestro hotel. Así que me salí, abrí el vocho, giré las perillas que reclinan los asientos y ahí me dispuse a darle un arrimón al Morféo, el cual sin más ni más, me noqueó completamente.

Lo siguiente que supe fue que el Balú se estaba peleando con unos gringos, que según me contaron después, se habían burlado de mí al salir del antro al verme ahí todo pedote dormido en el vocho con la música puesta y las puertas abiertas. A Balú, que junto con el Champi y el Pato, iba también de salida, se le calentó la sangre y se partió (sin que se la partieran) la mausser contra los dos gringos burlones y todo por mi dignidad y honor de borracho. Lo curioso del asunto es que los guardias llegaron a defendernos a nosotros a pesar de que nosotros (dijo la mosca) habíamos empezado el pleito. Corrieron a los gringos, los sacaron de la propiedad, y tratando de tranquilizarnos nos pidieron que mejor nos fueramos a nuestro cuarto… ¿¿¿ ??? pero como obviamente nosotros no teníamos ningún cuarto en el complejo, les dijimos a los guardias que ibamos a cenar y que en un ratito (como en unas ocho horas) regresabamos. Y así muy discreta, pero triunfalmente, abandonamos en el vocho el bar del resort aquella noche y llegamos a cenar y contarle con lujo de detalle nuestra aventura a nuestro amigo el doguero, quien se emocionó más que nosotros al platicarle nuestra hazaña (la vida de doguero carece de emociones al parecer).

Al día siguiente, con una crudota mortal moral, decidimos ir a nuestro restaurante ya mencionado y preferido, a curarnos la cruz con unos buenos clamatos y un cocktel campechano de mariscos. Solo que el Champi me pidió que primero parara en un cajero a sacar algo de dinero porque ya se había gastado lo que llevaba del camino.

Paramos en el malecón en unos locales comerciales, de los cuales uno era banco y tenía cajero, y se dispuso a sacar algo de efectivo. Nosotros esperabamos en el vocho a que el Champi regresara, cuando en eso lo vemos salir del cajero con su ya conocida (para nosotros) sonrisa maliciosa dibujada en su rostro, indicándonos que algo había hecho. El Champi se acerca a la ventana del vocho y nos cuenta que el cajero le dió dinero todavía después de haber sacado lo único que le quedaba en la cuenta.

Nosotros incrédulos (ya que el Champi tiene precisamente fama de ser muy serio y nunca burlarse de la gente) nos bajamos inmediátamente del vocho y nos metimos con él al cajero. Metió su tarjeta en la ranura y consultó saldo. La pantalla le mostró su saldo en ceros y nos dijo -Miren ahora… -, pulsó la cantidad de cien pesos y en ese momento se escuchó accionarse el sistema automático que llevan en sus entrañas esas codiciadas máquinas de cajero. Unos instantes después, se abre la pequeña cejilla de abajo de la pantalla, y deja asomar el borde de un billete de cien pesos, ¡¡¡Asi ya le saqué mil pesos!!!- nos dijo el Champi, notoriamente emocionado.

Nos miramos pasmados ante aquel suceso que parecía sacado del diálogo e historia de una película hollywoodense, empujé al Champi a un lado y les dije -Déjenme intentar con mi tarjeta-. Sabía que en esa tarjeta no tenía ni un peso, puesto saqué hasta el último centavo para el viaje. Y así metí mi tarjeta un poco tembloroso y nervioso y pulsé la misma cantidad. En ese momento escuché el mecanismo accionarse y vi un billete aparecer en la cejilla de igual manera, como hacía apenas unos segundos había ocurrido con el Champi.

¡¡¡Eso era increible!!! Un cajero mágico, que de la nada nos daba dinero.
Continúa.

24 Responses to “Memorias de un Asesino – 7a Parte”

  1. Memorias de un Asesino – 6a Parte « De Cosas Piores Says:

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  2. Toño Says:

    Primissssss

  3. Toño Says:

    gracias por avisar pollo.

  4. Toño Says:

    pinchi pollo, no te vaigas a tardar con la continuación.

    te la rifaste canijo.

  5. Cayman Says:

    Jajajajajajajaajjajajajaja “La vida del Doguero carece de emociones” jajajajajajajajajajajaja si inche Pollo no te tardes en la saga!!! esta muy buena!!!!

  6. Toño Says:

    Al cayman le gusta la soga y sus sinonimos.

  7. Lady Manhattan Says:

    Jajajajajajajajaja bien chismosillo el doguero no manchen jajajaajaja.
    Oye Killerpollito pos que mañas son esas? o nada más querías comprobar lo del cajero? me inclino más por la segunda teóría jajajajjajaa, sin contar la tranza del hotel jajajajajajaja
    Besos puros y salados.
    Quieroles!!!!

  8. gabi Says:

    Como siempre muy buena su narracion, nomas no se tarde tantooooo con la continuacion por favorcito!

  9. El Aza Says:

    jajaja che pollo jajajaja no te pases… vamos al cajero

  10. KARLA Says:

    hijoles! ps que casi nos dejas un mes esperando la continuación! te la llevaste eh!!!!

    en fin…jaja ay mucho de donde cortar en esta séptima parte, jaja muero de la risa en muchos aspectos…
    jajaja, y eso de que la vida del doguero carece de emociones es buena! jajaja pero la verdad, cuanto borrachote no ha de llegar a contarle sus piñaventuras vacacionales, jaja …yo creo que más bien, les siguió la corriente pa que le siguieran comprando dogos, jaja y lo promocionaran en un futuro como el doguero de cabecera.

    jaja! y el termo de dos litros!!! wow, flotaba, dos litros! en el agua! alberca! servia de salvavidas! pero que maravillas suministra LTH para todos sus usuarios! esa fue buena!

  11. KARLA Says:

    ahhh y el cajero! ay que miedo! ya cuenta que paso!!!

  12. Susaniuxxx Says:

    Hijoles, por qué no avisas que ya está un nuevo episodio de la saga????? vo a leyer!

  13. Susaniuxxx Says:

    Ayy todo era mágico ahi!!!!!!!!!!!!! el cilindro y el cajero, era como un país de fantasía!!!!

    Caray Killer, esto cada vez se pone más güeno!!!!!!!!!!

  14. yoxvos Says:

    humor grafico… muy bueno jaja
    http://bellville-sensible.blogspot.com/

  15. KARLA Says:

    …amigo, ya!! la otra! andale!!! o sea, yo ya me fui de vacaciones y cruce siete estados de la República, me liquidaron de mi trabajo, ya casi me contratan en otro y tú sigues sin escribir nada!

    Andale! no seas malito y deleitanos con tu pollo aventuras!

    Saludos!

  16. KillerPollito '09 Says:

    Ya mero ya mero

  17. Toño Says:

    Ya?

  18. Walkurian Says:

    Jajaja Ah q mi killer, me hiciste la tarde con tus relatos!
    Me acordé de un viaje que hicimos el año pasado a huatulco, en grupo… todo era chelas y cigarros n_n, aunque la verdad si me fui bien nena y me alcanzó para comer muuy bien también.
    Tienes un encanto único para contar las cosas pollito, deveritas!
    Saludos y besos embarrados de chocolate!

  19. KARLA Says:

    o sea…que alguien en este blog me explique por favor, y de urgencia, que quiere decir cuando un Killer Señor Pollo dice “YA MERO,YA MERO”

  20. KARLA Says:

    es como decir “no mas la puntita” o algo asi?
    jajajajajajajaja

    Amigo, ya no!

  21. Walkurian Says:

    Ya mero pollito?

  22. KillerPollito '09 Says:

    Ya!

  23. Claudia Says:

    Mr. Killerpollito, que gracia para contar sus aventuras, eso es un don de Dios, me cae ……………. buenisimo, tuve que soltar la carcajada varias veces, un viaje de ensueño. =D

  24. Memorias de un Asesino – 6a Parte « De Cosas Piores Says:

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