Crónica de un Narcosepelio

Por momentos parecía una fiesta popular y la música de banda sonaba a todo volumen en el sonido de las camionetas con suspensión levantada y de modelos recientes. Mientras que uno quemaba las llantas de una pick-up en arrancones, otro hacía trompitos en una cuatrimoto, que porque era lo que más le gustaba hacer al difunto. Y era de comprenderse ya que tan solo contaba con 19 años. Aquel enfrentamiento con sus oponentes cerca de la sierra en disputa por un mismo mercado había dejado como saldo 6 muertos y entre ellos estaba él.

La despedidad a Gerardo, que asi se llamaba el joven narcotraficante, era comparable al protocolo que se le da en su funeral a un héroe nacional caido en batalla. Sus amigos y compañeros de la mafia montaban guardia de honor con su cuerno de chivo al hombro junto al féretro. De oportunidad saludaban a la cámara cuando el lente pasaba frente a ellos y con la que uno de ellos grababa el evento funesto de su amigo. “Tu no estas muerto Gerardo, siempre te vamos a recordar cabrón” le dijo uno de sus allegados a la cámara. Mientras que otro a su vez se inclinaba un poco sobre su costado para poder salir en la filmación, al mismo tiempo que hacia la V de la victoria con el dedo medio e índice frente a su rostro.

La cerveza y el whiskey no faltaron en aquel festejo, porque no era otra cosa más que un festejo. Y que decir de la coca que rolaban entre ellos en un acto que parece aprendido desde el nacimiento y así se llenaban la nariz del estimulante.

El cortejo fúnebre salió al panteón. Una larga fila de vehículos seguía a la carroza sin dejar de tocar fuertemente la música para que todo el pueblo los viera. Si es que no se habían percatado ya con sus lucimientos previos de aquel acontecimiento que se había postergado un par de dias, después de que el cadáver fuera reconocido y entregado a sus familiares por las autoridades forenses.

Llegaron al campo santo donde ya lo esperaba lo que pensaban sería en acto seguido su última morada. Sin embargo el destino tenía otros planes para él. Unos incluso más macabros que el funeral mismo y que parecían salidos de una película de los Almada.

Lo colocaron sobre las bandas utlizadas en los entierros para hacer descender el ataud y dijeron sus despedidas. Le pusieron su pistola y su cuerno de chivo en el cajón, su botella de whiskey, su paquete de mota y de coca y su imagen de Jesus Malverde para que acompañara a su alma. Y estaban a punto de echar su puñito de tierra conmovidos por los sentimientos del último adios, cuando el ruido ensordecedor de las hélices de dos helicópteros y la entrada intempestiva e inesperada del ejército causó conmoción entre los asistentes.

Unos tiraban sus armas al suelo como si repentinamente el arma se tornara candente y luego trataban de disimular lo más que podían sus antecedentes que brincaban de obvio a la vista en reflejos de eslabones de oro, nombres colgados y relojes caros pero grotescos. Otros intentaron disparar a los soldados mientras que los más corrían como gallinas sin cabeza de un lugar a otro en el panteón municipal. La madre del fallecido se echaba a llorar inconsolable y parecía desvanecerse, más Gerardo seguía impávido, inerte, inmutable.

El cajón, el muerto y los ahí presentes terminaron completamente empolvados por el revuelo provocado por los dos vehículos aéreos que se posaban ya en el piso pero sin apagar sus motores. Sin poder dar más pelea contra los efectivos militares fueron todos detenidos. Incluso Gerardo por posesión de estupefacientes y armas de fuego para uso exclusivo del ejército. Incautaron no solo el féretro si no también al muerto.

Poco después fue puesto en libertad porque había cuerpo del delito pero no había manera de imputación del mismo, ni la forma de llevarlo a juicio, o la posibilidad de cumplimiento de condena en caso de ser hallado culpable. Además de que el crimen fue al parecer cometido en la inconsciencia del detenido según dijo el juez y por el cual no era responsable, aún y haya sido su última voluntad.

Irónicamente el deseo de todo criminal es ser puesto en libertad inmediatamente después de ser aprendido, pero a Gerardo todo le daba igual. Salió de la cárcel para ir al panteón y nunca pareció importarle, ni siquiera se quejó de que lo hallan detenido el día de su funeral.

(Nota Vía el Universal)

8 Responses to “Crónica de un Narcosepelio”

  1. lidia Says:

    Desconocía esa faceta tuya de la narrativa.
    Muy bueno, me gusta de hecho un poquitín más que las crónicas, que ya de por sí son muy buenas.

    Nomas no te me vuelvas un escritor muy mocho como el Vargas Llosa ok?
    Buen día…

    ahh y del relato. Mmm que puedo decir, ya nada nos asombra a los juarenses desgraciadamente.
    Ayer comentaba con un colombiano que la solución a nuestros pobres países productores es legalizar (aunque sea por debajo del agua) la droga. Eso nos va a sacar del subdesarrollo y va a permitir que el gobierno participe “legalmente” en una parte de ese enorme pastel que se comen solamente los narcotraficantes… Triste y feo esto

  2. KillerPollito Says:

    jajaja gracias, creo… el comparativo a Vargas Llosa no se si fue halago… lo tomare como cumplido jaja… aunque ya antes yo mismo me habia comparado con Pantaleon… y a ustedes con las visitadoras… sin ofender jaja

    Bueno en fin, un funcionario de gobierno del estado me platico los detalles del funeral, algunas de las cosas que describo son ciertas, otras mas sacadas a conclusion de mi imaginativa generada por la nota y por mi platica con el funcionario, lo demas salio de la idiosincrasia del narco mexicano. Que bueno que te gustó.

    Las legalizaciones son soluciones pragmaticas. Es mas facil aceptar algo que esta mal como legal que luchar contra ello. Nos hace mas indiferentes socialmente. En eso no estoy de acuerdo contigo.

  3. La DFctuosa Says:

    Oye y no sabes donde van a ser los rosarios?? jajajaja no te creas!!

    Tambien me gusto mucho la manera en como narraste el acontecimiento, lo malo es que no se ve la nota del universal:/

  4. hortografika Says:

    Hoy al medio día en mi ciudad una comitiva con banda de cabecera recorría a lenta velocidad una de las calles principales… dije yo… achingaos!!! pos quién se murió? algún político?? naaa un narco!!!

  5. KARLA Says:

    mmmmmmmmmmm…..que puedo comentar ante lo dicho…no creo que mucho. La verdad es que es el tipico funeral de un narco, con las tipicas acciones y costumbres de lo que hoy en nuestra sociedad actual impera, de los que la rifan…que ironico, jaja, se lo llevaron por los cielos pero no precisamente al fin que pareciese tener segun sus allegados.
    Es curioso cuando te pones a leer acerca de la muerte de algun narquillo y de como lo ven las personas de pueblitos o ciudades a quienes él ayudo en vida, casi lo quieren volver santo porque para variar, ayudan a la comunidad, les dan de comer, les dan trabajo, los vuelven “personas de bien” y hasta arreglan las Iglesias para ir con decencia los domingos…
    Y en cuanto a lo que dice una de tus lectoras, la legalizacion de las drogas, pues la verdad independientemente de si se hace o no, siempre habra alguien que quiera lucrar con ellas, aun siendo accesibles en el mercado…o sea, lo ilegal y lo mal visto existira, y el Gobierno se seguira nutriendo de ello, sino de donde sacan tanta lana tambien los gobernantes para cambiar de mansiones y mantener controlado el contrabando de vez en cuando…

  6. Claudia Says:

    Bravo!!! me gusto mucho, aunque el hecho en que te inspiraste sea cada vez mas comun. Vivo en la frontera entre Estados Unidos y Mexico y esto de los narcos esta cada vez mas espeluznante, ya te tiras al suelo cuando escuchas un ruido muy fuerte jajaja.

    Lo de la legalizacion me crea sentimientos encontrados, creo que se destina demasiado dinero para una lucha que (en mi opinion) se esta perdiendo, hay un excesivo numero de muertes relacionadas al narcotrafico (siempre he pensado que los narcos vieron muchas peliculas de Los Almada y escucharon demasiados corridos de los Tigres, se creyeron eso del honor de la profesion), y no se diga la corrupcion y encubrimiento de nuestras autoridades hacia esta gente, si lo legalizas que les queda por hacer, a final de cuentas es solo un negocio y en la actualidad es mas dificil para un menor de edad comprar cerveza o cigarros (que estan regulados) que comprar cualquier tipo de estupefacientes. Pero por el otro lado tambien hay demasiadas muertes ocasinadas por las drogas, en realidad no se, no se.
    ¡Saludos!

  7. TheDonKilluminati Says:

    A caray no sabia que tenias Blog, por que no dices pues???

    Buena la crónica. Pinches narcos, estoy seguro que no eran muy importantes, pues se expusieron mucho.

    Saludos, y está perro el blog.

  8. KillerPollito Grinch Says:

    Ah pues ya sabe mi TheDonKilluminati, es reservado para VIPs, asi que bienvenido.

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